¡No hay planeta B!

Un Sendero político

Una entrevista de la Revista Quehacer a Alfredo Crespo, por Jonathan Diez y Dan Lerner

Publicado: 2014-08-06

La revista Quehacer entrevistó al abogado de Abimael Guzmán hace dos años, allá por julio de 2012 (Edición 187). Por esos meses, el Movadef había presentado al Jurado Nacional de Elecciones para inscribirse como un partido político. Esto no sucedió porque el movimiento liderado por el abogado y amigo de Abimael Guzmán no zanjó diferencias ideológicas con Sendero Luminoso. El pasado los condena y no cuentan con las credenciales democráticas para participar de elecciones. Meses después de esta entrevista, todos los líderes del Movadef serían encarcelados. 


Pero el tiempo pasó y ayer el Poder Judicial excarceló a las cabezas del Movadef. Esta entrevista da pistas para conocer las ideas de este movimiento que -según su fundador- sigue la ideología del marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento Gonzalo, pero no la de Sendero Luminoso. ¿Cuál será la diferencia, entonces? 
Aquí va la entrevista completa.

¿Cuáles son las diferencias o similitudes entre la línea ideológica que sigue el Movadef y la que sigue Sendero Luminoso?
Nosotros nos guiamos por el marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento Gonzalo. La ideología del PCP o Sendero Luminoso es la misma; la diferencia es que para nosotros es una guía, una orientación, y para ellos es su ideología. Ellos son comunistas que asumen esa ideología como concepción del mundo. En ella se sujeta todo su accionar político y programático. Pero para nosotros es una guía para la acción. No tenemos al marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento Gonzalo como única línea porque somos un frente. Un partido generalmente es cerrado, cada militante se sujeta a sus estatutos, a su organización. En un frente, en cambio, pueden caber personas de otras ideologías.
Lo que usted dice es que ha habido una apertura. ¿Por qué?

Porque pensamos que un frente da mejores condiciones para la lucha por una amnistía general y la defensa de los derechos fundamentales del pueblo. Con un frente se puede incorporar a personas de otras vertientes ideológicas que no necesariamente sean marxistas. Pueden ser demócratas, cristianos, pero que estén a favor de la amnistía general de civiles, militares y policías que nosotros apoyamos.


LA GUERRA

En Sendero Luminoso la lucha armada era vital. Usted señala que su lucha no es como la de Sendero. ¿Qué piensa de La lucha armada?
Lo que usted dice no es exactamente cierto. Hubo una época en que para Sendero Luminoso la lucha armada no era una cuestión presente. Antes del ochenta el  partido no llevaba a cabo la lucha armada, sino una lucha política. Recuerde que hubo una lucha de estudiantes en Ayacucho, que tuvo dirección del PCP, pero que no fue armada sino reivindicativa. La cuestión de la lucha armada se da en nuestro país a raíz de determinadas condiciones específicas, objetivas y subjetivas. Fue todo un proceso que se gestó en treinta años, no fue de la noche a la mañana.
¿Usted justifica la lucha armada?
No. Yo no la estoy justificando, sino explicando lo que ocurrió. La lucha armada fue una opción incluso desde los sesenta; en el 63 y 65 tuvimos las guerrillas de Heraud, de Luis de la Puente, que fueron liquidados y después amnistiados en el gobierno de Velasco. Ese fue un precedente. Después se dio la guerra del PCP. La lucha armada se ha presentado como un proceso en la historia peruana. En los setenta, la mayoría de la izquierda decía que ese era el camino. Aquí, en la Plaza San Martín, Patria Roja hizo un mitin y salió Horacio Zevallos con un fusil de madera. Luego ellos lo abandonaron. Es su problema. Mucha gente de la izquierda, incluso Mario Vargas Llosa en su momento, decía que la lucha armada era el único camino.
¿Cómo hacer el deslinde en la memoria colectiva que tiene la sociedad de Sendero si usted señala que siguen en la misma línea ideológica?
Es que hoy es el momento de la lucha política. Se puede tener la guía ideológica marxista-leninista-maoísta-pensamiento Gonzalo, mantenerse en ella, pero tomando en cuenta que son diferentes las condiciones.
Usted dice que el proyecto inicial del PCP no era la lucha armada, pero las condiciones se dieron. Suena como “no queríamos, pero…”
El PCP siempre ha tenido como concepto el hecho de que solo mediante la violencia revolucionaria, la lucha armada, se conquista el poder. Ellos se han mantenido en su concepción. Eso viene desde Marx, no seamos ingenuos. Ni yo seré alguien que les cuente cuentos. Desde Marx, solo con la violencia revolucionaria se va a resolver la sociedad.
Usted decía que antes de los ochenta la actividad del PCP era pacífica y que luego las condiciones socio-económicas del país la tornaron violenta.
Yo lo digo así porque hay la idea de absolutizar la lucha armada. En Sendero Luminoso no fue algo absoluto en toda su existencia. El partido nació en los años sesenta y se desenvolvía en la lucha política. La lucha armada estaba dentro de la concepción comunista obviamente, que viene desde Marx, pero solamente se dio cuando en el país se presentaron determinadas condiciones económicas y sociales. Y que todo el proceso de la sociedad peruana iba a desembocar en eso: si no era Sendero, era otro.
¿Cómo una situación política y económica puede explicar masacres o, sin ir más lejos, una bomba en el corazón de Miraflores?
Es que no es un hecho aislado. Está dentro de todo un conjunto. Ahora, con lo de Miraflores, yo no estoy de acuerdo. Eso fue un error, y el mismo Abimael Guzmán ha dicho que ese fue un error. Esa acción no es la correcta dentro de la concepción misma del partido y de la guerra.
Hubo masacres como la de Luccanamarca
Abimael dijo que eso fue un exceso: no lo ordenó el partido, ni él. Incluso yo tengo documentos —porque en la defensa he accedido a documentación partidaria del PCP— donde en una conferencia del partido se analizó lo de Luccanamarca y se pidió la autocrítica.
“Hechos aislados” insertados en la responsabilidad política de Sendero Luminoso.
Obviamente que hay responsabilidad  política. Nadie puede negarlo y eso es  para que lo asuma quien tenga la culpa.
Pero esta responsabilidad justamente ha sido negada. Al Perú le cuesta entender que un líder tan poderoso y omnipresente hubiera dejado pasar sucesos de esa magnitud.
Yo tengo limitación para responder algunas preguntas. En todo caso, a quien correspondería contestar y a quienes deberían entrevistar ustedes es a Abimael Guzmán o a Elena Iparraguirre. Yo soy su abogado, pero no su vocero. Sí les puedo decir algunas cosas que ellos piensan respecto a determinados hechos. Por ejemplo, por lo que yo he conocido del megaproceso, desde que detienen a Abimael Guzmán él dijo: “Yo soy el jefe del PCP y asumo la responsabilidad política de la guerra que mi partido dirigió y llevó a cabo”. Ellos han dicho —no estará en ningún documento, pero lo han dicho— que lo de Tarata fue un error y lo de Luccanamarca fueron excesos. Ha dicho que el partido debe hacer una autocrítica pública por los errores de la guerra
¿Pero quién es el partido? ¿No es él la única cara?
No es así. Usted dice que Abimael dirigía todo omnímodamente. No es así, los que no conocen el partido quizá piensan así. Yo he conocido la documentación y he visto que ellos se guían por el principio de la centralización estratégica y la descentralización táctica. Abimael Guzmán establecía, como jefe del partido, una dirección estratégica, y era centralizada y todos tenían que sujetarse a eso. Pero existía la descentralización táctica en el sentido de que en cada comité zonal ellos hacían sus planes y los llevaban a cabo. Y en casos como Luccanamarca fueron situaciones que no se planificaron como se realizó al final. Él es responsable político y ha asumido esa responsabilidad. Ahora les pregunto a ustedes: ¿quién del Estado peruano ha asumido alguna responsabilidad política de los genocidios hechos en el gobierno de Belaunde, de García, de Fujimori? Nadie ¿Asumieron responsabilidad política los jefes? ¿Están en la cárcel por quince o veinte años como los dirigentes del partido?
Fujimori tiene una pena de veinticinco años de cárcel. 
El único. ¿Pero Belaunde? Se murió sin responder nada, y ahí están las fosas comunes y en mayor cantidad.
El hecho de que el Estado haya cometido crímenes no justifica de ninguna manera las muertes producidas por Sendero.
La cuestión no está en ver qué justifica qué, nada justifica nada. Yo respondo por mis actos y yo no puedo justificar mis actos por lo que hacen otros.
Abimael Guzmán justifica las muertes por implantar un Estado totalitario.
Lo que él ha señalado en documentos es que la guerra siempre tiene un costo. Esa es una cuestión objetiva. Las guerras que se han dado en el mundo han tenido un costo en vidas. Lo que ha habido es una guerra de clases que se han enfrentado con un contenido político. En la guerra se van definiendo los campos y las clases van tomando posición; no es raro que sean de la misma clase y que estén en bandos distintos.
Pero ¿por qué la guerra?
Yo respondo como Movadef. Nosotros tenemos tres años de existencia y no hemos participado en ninguna guerra. 43 Pero las guerras existen desde que existe la división de las clases sociales.
Pero en el contexto específico del Perú, ¿para qué?
Yo lo que veo es que el proceso de la sociedad peruana, desde los sesenta, llevaba a eso. Y toda la izquierda planteaba que la lucha armada era el camino: no había otra forma de solucionar los problemas de la sociedad peruana. El único que lo llevó a cabo fue Sendero Luminoso.
¿Y se resolvieron los problemas?
La guerra que se ha dado en nuestro país ha tenido costos muy lamentables para ambas partes, y nosotros hemos tenido la pérdida de seres queridos. ¿Qué puede haber dado esta guerra al Perú? Primero, que el país no es el mismo que en el ochenta. Inclusive el Estado, por combatir la guerra de Sendero, ha tenido que abrir carreteras, poner postas médicas, teléfonos, ir al campo. Los mismos militares dicen: “Sendero nos hizo conocer el Perú”.
¡Vaya manera de conocerlo!
Allí está. Cómo ha cambiado el país. La guerra, por ejemplo, ha socavado el semifeudalismo existente en el Ande. A tal punto que eso lleva a la reforma agraria y la distribución de la tierra. Ha cambiado la sociedad peruana de manera que ahora nos encontramos en una sociedad capitalista.
Eso sería todo lo contrario a lo que el PCP quería. El proyecto de Sendero era instalar un Estado comunista.
Ellos querían rematar la revolución democrática antiimperialista y pasar al socialismo. Con la guerra se ha socavado la semifeudalidad. No se ha pasado al socialismo, pero nos hemos convertido en capitalistas. De todas maneras es un avance. Sin embargo, existe aún la semifeudalidad en costumbres e ideología, aunque no en materia económica. Y otra cosa: la guerra también ha posibilitado que seamos una nación. La guerra nos ha integrado.
¿Cómo esta guerra cruel puede haber integrado al país?
Lo ha integrado porque antes decíamos que esta era una sociedad en formación. Cada etnia reclamaba su sitio. Como la guerra se ha dado a lo largo y ancho de  todo el país…
Eso es no es verdad.
Pero si la propia CVR [Comisión de la Verdad y Reconciliación] dice que las tres cuartas partes del territorio nacional fueron abarcadas por la guerra de Sendero Luminoso. No soy yo quien lo dice: es la CVR. Esa participación ha llevado a una integración, de manera que ya somos una nación. A la que le falta desarrollarse, sí.
Los ayacuchanos, los huancavelicanos, ¿están incluidos? Pareciera que no son parte de esta nación de la que usted habla.
Los huancaínos no dicen “yo soy de la nación Wanka”. Ya son peruanos.
Pero esa es una cuestión cultural que va más allá de la guerra.
Esas expresiones nos llevan a ver que somos una nación, una nación que aún requiere desarrollarse, pero que se ha consolidado gracias a la guerra.
Usted cita a la CVR para decir que la guerra fue a nivel nacional, pero en anteriores declaraciones ha desestimado su Informe. Ha dicho que han contado los muertos como conejos. ¿La CVR hizo un buen trabajo?
Nosotros pensamos que el Informe de la CVR es sesgado. Pero pensamos que hay cuestiones objetivas que se han recogido y que son ciertas. Tampoco podemos rechazarlo totalmente. Por ejemplo, se dice que la mayor parte de quienes fueron asesinados por las fuerzas armadas fueron personas de habla quechua. El mayor genocidio llevado a cabo por el Estado ha sido contra el campesinado. Dice que abarcó la mayor parte del territorio nacional.
Lo curioso es que el Informe de la CVR ha sido criticado tanto por el ala más conservadora de la derecha como por ustedes. ¿Qué conclusión sacarían del Informe? ¿Hay que amnistiar tanto a los responsables políticos de Sendero como a los del Estado?
El informe de la CVR no ha satisfecho ni a tirios ni a troyanos. Yo pienso que se requiere una nueva Comisión de la Verdad en el Perú. No rechazando todo lo que ha hecho la de ahora, y que sea conformada por todos los que representan a la sociedad peruana, sobre todo quienes han sido protagonistas de la guerra.
¿Cuadros del PCP?
Se pidió a la CVR que también se considere a representantes de los familiares de los caídos de Sendero, y no se aceptó. En cambio, sí aceptaron que hubiese un representante de las fuerzas armadas
¿Cómo es posible que el Perú sea una verdadera nación cuando Sendero no reconoce su responsabilidad histórica sobre las muertes civiles? ¿Cómo puede existir una nación en un país no reconciliado?
No le digo que ya la nación esté terminada. Le he dicho que ya es una nación, pero que requiere desarrollarse. Y estoy totalmente de acuerdo con usted en que para que la nación se desarrolle tiene que haber una reconciliación nacional respecto a la guerra interna.
¿Cómo se puede lograr esa reconciliación?
Para nosotros, reconciliación es que cada parte reconozca su responsabilidad en la guerra. Que el Estado asuma su responsabilidad. Y también que asuma su responsabilidad el PCP.
No hay ningún documento oficial firmado por Abimael Guzmán en el que diga que se arrepiente de las muertes de civiles inocentes.
No hay. Lo que él plantea es que el partido debe hacer una autocrítica pública. En esos términos. Pero sus dirigentes están presos, aislados. No pueden reunirse. Tiene que haber condiciones.
En su libro A puño y letra no hay un ápice de autocrítica o arrepentimiento. ¿Cómo nos reconciliamos si el mayor responsable político de la guerra no reconoce los asesinatos de inocentes?


Tienen que darse condiciones para que se produzca esa reconciliación. Que los  dirigentes comunistas que están presos se puedan reunir con Abimael y tomen  acuerdos respecto a asumir responsabilidades sobre la guerra. Toda guerra tiene que terminar con un trato político. El trato implica darle condiciones a las partes para que puedan asumir sus responsabilidades.

MOVADEF

Nos llama la atención el nombre del movimiento. Los derechos fundamenta les que ustedes exigen fueron violados sistemáticamente por Sendero Luminoso  durante la guerra. ¿No es paradójico?
(Largo silencio) Nosotros no podríamos concebir una guerra si no hay afectación de los derechos de las personas. En toda guerra se da. Y en esa guerra, los derechos se vieron afectados tanto por parte de quienes se alzaron en armas como de las fuerzas armadas. ¿Quién va a negar eso? Ha habido muertes de ambos lados.
Es insensible decir que ha habido muertes como parte del costo político de la guerra. No son daños colaterales, son daños permanentes.
Como les vuelvo a decir: se han dado dentro del contexto de la guerra. La mayor parte de las muertes han sido causadas por las fuerzas estatales.
Pero aquí y ahora, ¿el Movadef rechaza la violencia?


Nosotros estamos en la lucha política, no armada. El PCP no ha retomado la lucha armada.

¿Y no tiene pensado hacerlo?
¡Pero si están todos presos!
Pero salen en dos o tres años.
Sí, pero el problema de la lucha armada no es que alguien salga y se vaya al monte con un fusil.
Si Abimael saliera de la cárcel…
Abimael no va a salir. Es muy difícil. Nosotros estamos en lucha política. Queremos participar en las elecciones. Nos desenvolvemos dentro del marco republicano del Estado de derecho.
¿Rechaza la violencia?
La violencia es un fenómeno que se ha dado en toda la historia del Perú.
¿No la rechaza, entonces?
No. Particularmente veo que ha estado presente en toda la historia del Perú. No es cuestión de rechazarla o no.
Más allá de cómo se desenvuelva el Movadef en el futuro, ¿ustedes creen que la democracia es la vía de desarrollo para una nación como la nuestra?
Nosotros creemos en la democracia, y estamos por la democratización de la sociedad peruana
¿Eso no se contradice con el marxismo-leninismo-maoísmo pensamiento Gonzalo que guía la política del Movadef?
No, porque la ideología se aplica en las condiciones concretas en que nosotros vivimos. Ahora estamos viviendo en un momento de la sociedad peruana que exige la lucha política dentro del marco constitucional del Estado de derecho. Ahora, qué puede ocurrir de acá a veinte años, no lo sé.
¿Qué le gustaría que ocurriera?
Que el país se desarrolle como nación peruana, que haya reconciliación y una amnistía general para civiles, militares y policías.
¿Cuál es la meta del Movadef?
La meta es una amnistía general y la defensa de los derechos fundamentales que fueron restringidos en la guerra interna, porque el Estado peruano, para combatir la subversión, tuvo que restringir una serie de derechos. Por eso se concibe la Constitución del 93. Nosotros estamos por el restablecimiento de esos derechos fundamentales restringidos y estamos por una nueva Constitución Política
¿Cuáles son los grandes enemigos del Movadef?
Quienes nos persiguen. El gobierno, que está haciendo persecución y abuso de poder. El embargo, por ejemplo. Cómo es posible que para embargarme hagan todo un operativo sobredimensionado, cierren la avenida, lleven prensa en cantidad, orientando todo a desprestigiar, a deslegitimar a quien es abogado de Abimael Guzmán, dirigente del Movadef. Todo eso prueba la persecución política que hay contra nosotros.
Es muy difícil pensar que dejan de lado la violencia cuando hay caras visibles cercanas a Sendero y usted es el abogado de Abimael Guzmán.
No es tan difícil aceptarlo si vemos la práctica. Nosotros llevamos, desde que han salido en libertad los prisioneros, casi veinte años de lucha política, porque la guerra terminó en 1992. Todos los que han ido saliendo no se han reincorporado a las acciones armadas. Y nosotros, que ya tenemos tres años de existencia, no hemos estado en ninguna acción armada. Nuestra práctica demuestra lo que decimos: que estamos en la lucha política. Somos un movimiento por amnistía y derechos fundamentales
¿A qué re refiere con amnistía general?
No solamente sacarlos de la cárcel, sino que es una forma política de resolver los problemas que la guerra interna dejó. Por ejemplo: una legislación antiterrorista que es aplicada para la persecución de los dirigentes populares, para su criminalización. Un problema más es el de los desaparecidos, que con una amnistía general comenzarían a aparecer, seguramente, si es que los militares son amnistiados y comienzan a hablar. Hasta los desaparecidos podrían aparecer.
Pero eso no implica necesariamente sacarlos de la cárcel.
Pero ahora no van a hablar, porque les abren procesos en los que han participado. Si hay una amnistía, sí van a hablar.
Por supuesto, si hay una amnistía todo el mundo va a hablar. ¿Hay que borrar el pasado? ¿Una nación que olvida puede progresar?
No. Nosotros no concebimos la amnistía como olvido. Si analizamos la amnistía jurídicamente, es el olvido del delito. Es un olvido jurídico, no histórico.
Pero también es político.
No, nosotros no estamos por el olvido histórico, eso no se puede olvidar. Al contrario, nosotros estamos por que haya un debate sobre la historia del país, hay cosas que no han quedado claras. Por eso estamos en contra de la Ley del Negacionismo,  porque está en contra de la posibilidad de debatir sobre la guerra interna. En toda sociedad que ha pasado por guerras internas se han dado formas de solución a los problemas originados, a fin de alcanzar una reconciliación nacional. Dichas formas han sido amnistías. La amnistía no se da en función de las personas, sino en un momento en que después de una guerra interna el razonable dolor que pueden sentir las personas que han perdido a sus seres queridos se supedite al interés nacional. El interés nacional se sobrepone al dolor personal.
¿Cómo es que una amnistía podría facilitar el desarrollo del país?
Porque consideramos que es uno de los problemas que debe resolver el Perú. Todos los problemas derivados de la guerra interna deben resolverse, no postergarse. Es un lastre que cargamos; que cada vez que se tratan cuestiones candentes del país tiene que hablarse del terrorismo, de lo que pasó, de lo que se hizo. No se puede andar con una política de persecución, de odio, de venganza.
¿No es legítimo el rencor?
Sí, pero no debe promoverse. Yo he estado preso. Me mandó preso Fujimori, y cumplí condena durante trece años en Yanamayo y Piedras Gordas, pero fue algo personal, y yo lo entiendo dentro de un contexto político. No voy a salir a vengarme de Fujimori. Yo estoy pidiendo la amnistía para ambos. Incluso para él, por cuestiones de la guerra. Porque tenemos que pensar en el país, en la sociedad.
¿Piensa que el Perú es capaz de aceptar una amnistía en las condiciones actuales?
Nuestro movimiento ha nacido para eso: para crear las condiciones de una amnistía general.
¿Cuántas personas forman parte del Movadef?
Tenemos 75 comités a nivel nacional y si usted cuenta 50 por cada comité, serán  unas 3500 a nivel nacional.
¿Quieren participar en elecciones municipales, regionales?
Nuestro movimiento ha sido creado para participar en elecciones. Nosotros queremos participar y tener representantes en los gobiernos regionales, municipales, en elecciones generales. Para eso hemos nacido.
¿Cómo reclutan a esas personas?
Nosotros tenemos nuestros principios programáticos. Les planteamos nuestra guía ideológica y qué objetivos tenemos.
¿Hablan de Sendero Luminoso?
No, porque no somos Sendero Luminoso
Pero siguen la guía ideológica.
Sí, pero no la programática. La de Sendero es la conquista del poder. Están los diez puntos.
Es como si yo formara un movimiento y dijera que sigo las líneas ideológicas del nazismo pero no repito sus prácticas. ¿Cómo convencer a un joven de algo semejante?
No, al contrario. Nosotros ahora somos  un polo de atracción de los jóvenes en el Perú. Somos el movimiento que tiene mayor cantidad de jóvenes: casi el 70% de nuestros activistas son jóvenes.
¿Por qué cree que pasa eso?
Porque se identifican con nuestros principios programáticos, que están en el JNE. Cuando nos acercamos a nuestros jóvenes, no ocultamos lo que somos. Les decimos que tenemos nuestra línea ideológica, el marxismo-maoísmo-leninismo-pensamiento Gonzalo, que nuestro objetivo es una amnistía general, que se solucionen los problemas derivados de la guerra interna, que en el país haya democracia y desarrollo; y eso es lo que creemos. No les decimos que vamos a iniciar la lucha armada porque no estamos en condiciones de hacerlo.
Si un joven le pregunta, "Qué es el pensamiento Gonzalo", ¿Qué le responde?
Que el pensamiento Gonzalo, como aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo, es hoy en el Perú estar por la amnistía general y los derechos fundamentales.
Pero ese no es el pensamiento Gonzalo…
Esa es la aplicación del pensamiento Gonzalo hoy.
Pero es una aplicación bastante subjetiva
Es la aplicación, porque es Abimael Guzmán quien ha planteado estas condiciones de amnistía general y reconciliación nacional.
Entonces, Abimael Guzmán es una cara importante del Movadef…
Movadef no ha sido creado por él sino que ha tomado sus planteamientos respecto a la solución política, amnistía general y reconciliación nacional. Hoy el pensamiento Gonzalo es eso.
¿Abimael Guzmán ya no quiere la guerra y de pronto confía en la democracia?
Ya se van a cumplir veinte años de su captura. El término de la guerra se lo debemos también a Abimael Guzmán, porque él, después de un año de su detención, cuando todavía afuera seguían en armas, tomó la iniciativa de pedir conversaciones con el gobierno de Fujimori para llegar a un acuerdo de paz y que termine la guerra. Fue una iniciativa de Abimael y Elena Iparraguirre de solicitar conversaciones al Estado peruano para terminar la guerra con un acuerdo de paz, pero que no se llegó a concretar. Se pidió una ronda de conversaciones con el interlocutor de ese entonces nombrado por Fujimori, Vladimiro Montesinos.
Eso parece una jugada política: ya matamos, el año pasado pusimos una bomba en Miraflores, y ahora que el líder está preso pedimos la paz.
Las guerras no son eternas. Llega un momento en el que terminan. Y él comprendió que habiendo sido detenida la dirección del partido, ya no había afuera quienes señalaran el rumbo estratégico de esa guerra. Él vio que se caminaba hacia la derrota, que iba a morir gente por gusto.
Cuando ya había perdido la guerra, las muertes sí eran por gusto…
Él dijo que ya no se iba a poder conquistar el poder, que era el objetivo del PCP. Entonces, ¿para qué seguir con las muertes? ¿Para qué va a morir gente por gusto? Abimael hace el llamado a que se depongan las armas y Feliciano no acepta, porque lo considera traición. Después de la detención de Feliciano aparecen los del VRAEM, que en realidad no son del PCP.
¿No tienen ninguna relación con el partido?
Ellos son ursurpadores.
Hoy murió el “camarada Williams” y todos los medios —de izquierda, de derecha, e incluso los ministros— han dado una noticia al país: murió uno de los cabecillas de Sendero Luminoso.
Hoy murió el “camarada Williams” y todos los medios —de izquierda, de derecha, e incluso los ministros— han dado una noticia al país: murió uno de los cabecillas de Sendero Luminoso
¿Artemio no tenía nada que ver con el PCP?
Abimael ha dicho que es un grupo de mercenarios. Que están movidos por el interés personal y sus acciones no sirven al pueblo, más bien lo perjudican. Su existencia y su accionar sirven para justificar la persecución contra los comunistas, para justificar las medidas represivas y criminalizar la propuesta popular
Artemío repartía volantes que defendían al presidente Gonzalo.
Él tenía su política, pero seguía en armas cuando ya Abimael había dicho que la lucha armada debía terminar.
Como Abimael había dicho que la lucha ya no era armada, ¿entonces quien se alzara en esa lucha no sería parte del proyecto?

Es que no estaba sujeto a lo que decía  el jefe! ¡Obviamente, eso es objetivo! Él vio las condiciones políticas, la situación nueva que se presentaba habiendo caído la dirección del partido. Él vio que ya no se podía continuar. Y, además, otros factores que también se habían dado a nivel internacional, como la caída del Muro de Berlín.


EL ABOGADO CRESPO

¿El Perú es un país democrático?
El Perú no es un país democrático. La democracia no llega a las grandes mayorías de nuestro pueblo.
¿Qué tipo de nación es la nuestra?
Hay un régimen que está privilegiando el autoritarismo, la negación de la democracia para el pueblo, de las libertades, de los derechos fundamentales. Una prueba contundente es este proyecto de Ley de Negacionismo. Hay persecución política, principalmente contra los comunistas, contra los marxistas-maoístas-leninistas-pensamiento Gonzalo, contra los verdaderos demócratas que discrepan del régimen. Se quiere retroceder a épocas de la Inquisición, a la época de Sánchez-Cerro. A eso se quiere retroceder ahora: se dice que los del terrorismo no pueden trabajar en el Estado, que no pueden ser maestros. Nada.
¿Qué enseñaría un maestro que tiene filiación con Sendero Luminoso?
Vamos a ser los apestados de la sociedad peruana. Es como retroceder a la época de la persecución nazi de los judíos.
Osmán Morote, como profesor, era un doctrinador, no un docente.
La escuela, la universidad, son centros de ideologización. A ustedes, desde el colegio y en la universidad les dan la ideología para seguir la perpetuación del sistema en donde impera esa ideología impartida. No hay educación al margen de las ideologías. O le dan la ideología burguesa o le dan la proletaria.
O le dan varias. Eso es lo ideal. La pluralidad.
Eso sería muy democrático, pero en muchas universidades se han quitado los  cursos de marxismo. En San Marcos, cuando ingresé, había materialismo histórico, dialéctico, el Manifiesto, Engels; después vino Fujimori y ya no hay marxismo en San Marcos. Los centros de enseñanza son un campo de debate de las ideas y de lucha de ideas. Entonces, debe haber posibilidad de expresar todas las corrientes del pensamiento. Cada profesor enseñará de acuerdo a la ideología que tenga.
¿Cuál es su formación política y académica?
Yo soy un simple abogado. 
Bueno, es abogado de una de las personas que genera más odio en la historia del Perú. No es cualquier abogado.
Para una parte, para la otra Abimael  seguro genera cariño. No hay que absolutizar todo. Siempre se expresan dos posiciones.
Si pudiera retroceder en el tiempo, ¿tomaría las mismas decisiones?
Yo estoy satisfecho con mi vida. Si me  muero y vuelvo a nacer haría lo mismo.  Yo estudié primaria en una escuela fiscal. De ahí estudié en el colegio Guadalupe, en la nocturna. Pasé luego a San Marcos, después me recibo en los ochenta de abogado y me incorporo a la Asociación de Abogados Democráticos del Perú. Se da esta situación de la guerra interna de nuestro país, comenzaron a caer muchos jóvenes que se incorporaban al senderismo y requerían de abogado, por lo que yo asumía su defensa. He defendido a cientos de presos políticos.
¿Usted fue senderista?
No.
¿Es amigo de Abimael?

Obviamente que sí. Soy su abogado, me considero su amigo. 


¿Cómo está él después de veinte años? ¿Qué hace a diario?
Lee bastante. 
¿Qué lee?
De todo: literatura, información, periódicos. Tiene televisión, tiene radio, le llevo los periódicos que salen, las revistas. Hay algunas que le restringen.
¿Qué se le restringe?
Algunas informaciones, documentos  que salen de internet. Lo que se le ocurre a la Marina. Cuando hablan del Movadef no se lo dejan leer. Él está en una situación de aislamiento, que no debería ser así: se trata de una persona de 78 años que ya cumplió veinte en la cárcel, lo cual es violatorio, porque el Código Penal señala que después de cierto tiempo, pasado el régimen penitenciario, las condiciones deben flexibilizarse. Es un ensañamiento.
¿Saldrá libre Abimael Guzmán?

Es difícil. Él mismo dice: “Es difícil, por no decir imposible, que a mí me den libertad. Ni con una amnistía me van a soltar”. Pero él piensa que la amnistía es necesaria, que debe haber una reconciliación.


Foto principal: Agencia Andina

Escrito por

Jonathan Diez

Periodista


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